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Cuando las murallas acaban asfixiando el crecimiento de tu ciudad

jueves, 5 de abril de 2012

El aspecto más comentado y discutido de la Reforma Laboral que le ha costado a Mariano Rajoy su primera huelga general es la contención de las indemnizaciones por despido. Lo que algunos llaman abaratar el coste del despido, pero que en realidad es recortar las barreras de acceso y rotación del mercado laboral.


“Las barreras al despido que los políticos levantan para salvaguardar puestos ineficientes, reducen a la larga el bienestar general”.
                                                                                                             Miguel Ors Villarejo

Sí, son barreras al despido, pero también a la contratación: se llaman barreras porque dificultan tu salida, pero sobre todo tu entrada.


Murallas medievales 

Las barreras económicas me recuerdan a las murallas medievales. Murallas que delimitaban la ciudad medieval y que se levantaron para proteger a sus habitantes de saqueos, guerras e invasiones.


Las murallas medievales salvaron muchas vidas, y las riquezas de muchos nobles, pero también contribuyeron a la muerte de muchos ciudadanos. El hacinamiento que propiciaban las murallas, coartando el crecimiento de las ciudades, era el caldo de cultivo ideal para la propagación de enfermedades.


Llegó un momento, al final de la edad media, en el que las murallas dejaron de tener sentido. Ya no era necesario protegerse tras las murallas y las ciudades empezaron a derribar esos muros que les impedían crecer libremente. La demolición de esas barreras propició una nueva y mejor ciudad.


Las barreras económicas, como las murallas, te empiezan protegiendo y te acaban asfixiando. Ése es el momento en el que uno debe plantearse si es mejor competir en el mercado que vivir hacinado tras la muralla.



Barreras al empleo 



En España hay más de 5 millones de personas que no necesitan una indemnización por despido, porque simplemente no tienen un trabajo. En España hay más de 5 millones de personas que lo que necesitan es un empleo, y son estas barreras, las barreras al empleo, las que les impiden acceder en igualdad de oportunidades a los empleos disponibles.

Las altas indemnizaciones por despido que deben soportar las empresas españolas les impiden competir en un mundo global. Estas indemnizaciones se han convertido en una barrera que discrimina y sólo protege a los trabajadores más antiguos, pero que no siempre son los más eficientes.


En España hay básicamente dos clases de trabajadores: los que tienen todos los “derechos” y los que no tienen ninguno. Tenemos un mercado laboral de dos  velocidades en el que cuando vienen mal dadas se despide antes a los trabajadores con contratos temporales que a los indefinidos, independientemente de su valía. Con indemnizaciones de 45 días por años trabajado es tan caro despedir a un indefinido que los empresarios ni se plantean quién de los dos está más comprometido con la empresa.


Como toda buena barrera, las indemnizaciones por despido te empiezan protegiendo pero te acaban ahogando pues inhiben el crecimiento de tu empresa. Y si la crisis te expulse de la “ciudad laboral” lo vas a tener muy complicado para volver a entrar. Las barreras son demasiado altas.


Unas menores indemnizaciones facilitarían la reinserción de los parados en el mercado. La media de la UE está entre 8 y 12 días de indemnización por año trabajado, aquí, tras una reforma calificada por algunos de revolucionaria estamos aun en 20 y 33 días, en función de la situación económica de la empresa.


Se trata por tanto de derribar las barreras que impiden a nuestras empresas adaptarse a una nueva economía. Una economía en la que las relaciones laborales van a ser muy diferentes.

Javier Rodríguez Rodríguez
La conversación continúa en Twitter: @JavierRguez1982

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