¿Eres nuevo lector del Boletin Liberal?

Para encontrar el articulo que buscas solamente tienes que buscar en la columna derecha (Encuentra tus articulos favoritos). Clicando en las etiquetas encontras todos los articulos relacionados. Por ejemplo:Si quieres buscar un articulo de José Losa solamente tendrias que clicar en la etiqueta y te saldrán todos sus articulos.

Buscar palabra

Sistema de pensiones piramidal: pan para hoy, hambre para mañana

lunes, 12 de marzo de 2012

Madoff pasará a la historia como uno de los mayores estafadores de la historia. Su negocio de inversiones no era más que un sistema piramidal: un sistema en el que los intereses que pagaba a sus clientes procedían de las aportaciones de los nuevos inversores que entraban en el “negocio”. Ofrecía jugosas rentabilidades del 10% que atraían a inversores de todo el mundo. Y no sólo estafó a gente con una limitada cultura económica, también consiguió engañar con su sistema a reputados hombres de negocios que olvidaron la regla básica de las abuelas: “nadie da duros a cuatro pesetas”.

La pirámide de Madoff se derrumbó cuando el flujo de incautos que entraba en el negocio ya no permitía pagar a los que lo abandonaban y querían retirar su inversión. Este tipo de sistemas sólo funciona mientras crece la cantidad de nuevas víctimas.

Aunque este tipo de fraudes se conoce técnicamente como Esquema Ponzi, en “honor” al estafador italiano Carlos Ponzi, la primera estafa piramidal de la que se tienen noticias fue perpetrada por la hija del escritor Mariano José Larra: Doña Baldomera. Podemos decir con “orgullo” que el sistema piramidal es una de las grandes aportaciones de los españoles al campo de la Ingeniería Financiera.


¿Conoces algún otro sistema piramidal?

En España tenemos un sistema público piramidal en el que todos los españoles estamos implicados: las pensiones de la Seguridad Social.

No podemos decir que sea una estafa propiamente dicha. Pero tampoco se puede negar que es un sistema piramidal, en el que además no empiezas a recibir intereses hasta que alcanzas la edad de jubilación y tampoco puedes recuperar el capital invertido.

Lo más lamentable es que la gente lo desconoce. No es consciente de que las aportaciones que realizamos cada mes no constituyen nuestro ahorro para el mañana. No van a ninguna hucha, aunque los políticos hablen de la caja común contribuyendo a la confusión de los términos. No, sino que se destinan a pagar las pensiones presentes de nuestros abuelos.


Pan para hoy y hambre para mañana

Todos estos sistemas fracasan cuando el flujo de entrada ya no es suficiente para pagar a los que quieren cobrar sus intereses, y en España se dan tres circunstancias que hacen que el sistema ya no sea viable, digan lo que digan los políticos:

1.- El paro en España es alarmante: 1 de cada 5 españoles que quiere trabajar no puede hacerlo, y la cifra sigue subiendo. Y lo que es aún más lamentable: el paro juvenil roza el 50 %. Tenemos un sistema en el que los jóvenes apenas pueden contribuir a pagar las pensiones, porque la mitad no encuentra trabajo, y la otra mitad apenas gana para subsistir. El sistema de reparto piramidal es sencillamente insostenible.

2.- En nuestros parques hay más abuelos que nietos. No sólo no entran nuevos cotizantes en el sistema por la coyuntura económica. Tampoco entran porque sencillamente no nacen: la mayoría de parejas no suele tener más de un hijo, con lo que ese niño tendrá que trabajar mucho más el día de mañana para poder pagarle la pensión a sus padres.

3.- La productividad: uno de los males endémicos de los españoles. Trabajamos muchas horas, pero esas horas son poco rentables, lo que se traduce en que los salarios en España son bajos, mientras que las pensiones no lo son tanto.

Los españoles que ahora se jubilan cobran del Estado una media del 80% de su último salario, lo que representa una tasa altísima en comparación con otros países de nuestro entorno, como Alemania o Francia, que se mueven en ratios del 40 al 50%.

Con una sociedad cada día más envejecida, es indispensable incrementar sustancialmente nuestra productividad si queremos amortiguar el desequilibrio demográfico del sistema público de pensiones. Nuestros hijos tendrán que trabajar mucho más, y ser mucho más productivos, para pagar nuestras pensiones.



El sistema no es viable

Sencillamente, el sistema de pensiones tal y como lo conocemos ha dejado de ser viable.

Y además es profundamente injusto. Si te has fijado, los tres puntos anteriores siempre implican una transferencia de renta de las generaciones futuras, que deberán trabajar más y mejor, y pagar más impuestos, para sostener lo que demográficamente es insostenible.

Y la transferencia de renta del futuro al presente se conoce popularmente como DEUDA. El sistema actual sólo puede sostenerse con deuda: deuda que difícilmente vamos a poder colocar en el mercado porque ya hemos alcanzado el límite en el que nuestros prestamistas ya no se fían de nosotros.



Existen soluciones

No tengo la solución. Si la tuviera estaría esperando la llamada de Mariano Rajoy.

Sí me permito apuntar una serie de ideas de por dónde creo que puede ir la solución: solidaridad, libertad y responsabilidad.

Creo que nos podemos sentir orgullosos de contar en España con un sistema de protección en el que confiar cuando las circunstancias nos son adversas. Podemos contar con nuestra familia, pilar básico de nuestra sociedad, pero también con la solidaridad del resto de españoles.

Pero debemos hacer que ese sistema sea sostenible con nuestros recursos presentes y no hipotecando el futuro de nuestros hijos. Creo que se debe garantizar un sistema de protección básico, para todos los españoles, y financiado con los impuestos presentes de todos los españoles. Un sistema de protección para cuando uno ya no pueda trabajar, pero que no incentive la “cultura de no trabajar”, también conocida como la cultura de las subvenciones.

Esa pensión básica, fruto de la solidaridad de todos, debería poder completarse de manera individual. Debemos ser libres para adoptar nuestras propias decisiones económicas: cuándo nos queremos jubilar, cómo nos debemos jubilar y con qué pensión nos debemos jubilar.

Esa libertad individual es básica para adaptarse a las nuevas formas de trabajo. Los empleos de hoy no son como los empleos de nuestros abuelos, ni tampoco serán como los empleos de nuestros hijos.

Un trabajador de la construcción no puede estar hoy en el andamio hasta los 70 años pero un ingeniero podría mantenerse activo más allá de esa edad: ¿por qué imponer una edad de jubilación?.

Esa libertad también nos permitiría configurar nuestra independencia financiera, en definitiva decidir entre consumo presente o futuro, o cómo y cuándo queremos realizar nuestras aportaciones a la hucha de nuestra jubilación.

Quizás haya gente que prefiera aportar menos en sus primeros años, para disponer de una parte de su dinero y poder emprender un negocio.

Creo que ésta sería una buena solución para potenciar la creación de nuevas empresas, que no tendrían que acudir por la mañana a la Seguridad Social, a ingresar las cotizaciones para una pensión a cobrar dentro de 50 años, y por la tarde pedirle al banco un crédito, que probablemente no se les concederá, para impulsar mañana su negocio.

Debemos ser libres para configurar nuestra pensión lo que también nos exige ser responsables, y saber que si ahorramos menos, dispondremos de una menor renta en el futuro. O visto en positivo: nuestro esfuerzo de hoy tendrá una recompensa mañana.

Javier Rodríguez Rodríguez
La conversación continúa en Twitter: @JavierRguez1982

0 comentarios: