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Las #RedesSociales cuestionan la jeraquía

lunes, 26 de marzo de 2012

Una cosa es no estar de acuerdo con los planteamientos y soluciones del Movimiento 15-M y otra cuestión muy distinta es ignorar los hechos que lo han originado, más allá de quienes puedan estar aprovechándose de ellos: las causas de ese malestar global que sacude Occidente, y que han dado lugar a un movimiento mundial de indignados que reivindican su lugar en la sociedad. Un movimiento que va desde la "Primavera Árabe" hasta #OccupyWallStret.
Cree que existen una serie de aspectos comunes a todas estos movimientos que merecen una reflexión, aunque no compartamos ni sus reivindicaciones ni sus soluciones.
También es cierto que entre nuestros indignados, y los indignados de otros países existen grandes diferencias. No es lo mismo protestar contra el estado opresor y corrupto de una dictadura de Oriente Próximo, que acampar en la calle para reclamar que “papá estado” te subvencione. Hay una gran diferencia entre los rebeldes de la #PrimaveraArabe que se manifiestan para que todo cambie, porque su modelo de Estado es insostenible, y los manifestantes de la #PrimaveraValenciana que salieron a la calle para reclamar que nada cambie, aunque sea insostenible.
No comparto las soluciones de aquellos que protestan porque el viejo sistema ha muerto y nadie les garantiza un puesto de por vida en una fábrica. Prefiero pensar en positivo y apostar por poner las reglas de la nueva economía al servicio de mis objetivos.
Mis sueños no son los mismos que los de la generación anterior y no protestaré buscando la vuelta al pasado. Prefiero concentrar mis energías en comprender las nuevas reglas del juego y crear un futuro a mi medida.
La revolución se vuelve viral
Hace un par de meses, gracias a Twitter, me encontré con un excelente artículo de Paul Manson en The Gurdian: “Global Unrest: how the revolution went viral”. Un adelanto de su nuevo libro, en el que analiza cómo el progreso tecnológico y las demandas sociales se pueden alinear para reclamar un nuevo orden.

http://www.guardian.co.uk/world/2012/jan/03/how-the-revolution-went-viral?INTCMP=SRCH 

Un proceso revolucionario que no se podría dar sin una revolución tecnológica que permita comunicarlo. La revolución se vuelve viral en el momento en el que tu idea se convierte en un “meme” que cientos de personas están dispuestas a compartir en su red. Para llegar a millones de personas no necesitamos un gran presupuesto, necesitamos una buena idea.
¿Por qué ocurre ahora? La explicación radica en tres fenómenos que se alinean para permitir un cambio: crisis, sociedad y tecnología.
Una gran crisis que genera un malestar; un grupo social que se organiza espontáneamente, creando una comunidad para reivindicarse; y una tecnología que propicia la comunicación y el cambio.
El fin de la excepcionalidad de Occidente

Y es que la crisis de 2008 no es una crisis más, es la crisis inherente a una revolución tecnológica que puede propiciar un nuevo orden económico y social.
Esta crisis pone fin a lo que algunos llaman la excepcionalidad de Occidente: el ahorro de los países emergente ya no financia la deuda de Occidente, se invierte en el crecimiento de los propios países emergentes, porque Occidente ya no es el único agente económico.
“Este mundo es distinto al que modelizó Keynes y que inspira a grandes economistas que ni lo entienden ni lo resuelven”.

Fernando Fernández. El Economista 7/01/2012

A partir de ahora debemos competir en un mundo global en el que los llamados países emergentes constituyen una verdadera alternativa económica. Estas son las nuevas reglas de juego de la nueva economía. Otra consecuencia de la globalización.

El desencanto de la Generación Y
 
Estas nuevas reglas de juego traen la crisis y el desempleo a Occidente: Jobless Future. Y con ello
la falta de esperanza y perspectivas laborales para toda una generación de jóvenes, la Generación Y, que vivirá peor que sus padres, y que ahora ha salido de las redes sociales a la calle para manifestar su malestar contra un sistema que les excluye.

La Generación Y lo ha tenido todo, porque sus padres se lo han podido dar. Incluso se les prometió un magnifico futuro: “Estudia, obtén un título y conseguirás un magnífico trabajo en el sistema corporativo que te permitirá comprar un coche alemán y un adosado. Viajarás y vivirás mejor que tus padres”.
La crisis ha destrozado estas promesas y ahora están indignados.

Los jóvenes tenemos motivos para estar indignados. Pero a veces se nos olvida que antes de reclamar nuestros derechos debemos empezar a ganárnoslos con nuestro esfuerzo: cumpliendo con nuestros deberes. Esa indignación natural e inherente a la rebeldía propia de la juventud podemos canalizarla de la justa reivindicación a una acción mucho más productiva: Todos podemos crear nuestro propio puesto de trabajo. Ya no es tiempo de quejas, es tiempo de soluciones. Es tiempo de aplicar las reglas de la nueva economía para ganarnos nuestro futuro y competir en un nuevo mundo global. Tenemos las herramientas y las capacidades necesarias para conseguirlo.

Proporciónales una organización eficaz
Pero esta indignación no habría pasado de un cabreo individual y silenciosos sin las redes sociales
que han desarrollado el concepto viral de propagación de ideas. Todos estamos conectados en la aldea Global. Otra consecuencia de la globalización.

“Lo importante no es que los jóvenes egipcios utilizaran Facebook, o que los estudiantes británicos usaran Twitter y los manifestantes griegos se organizaran a través de Indymedia. Lo verdaderamente relevante es comprender cómo estas tecnologías afectan a las jerarquías, contribuyen a difundir las ideas y propagan las acciones”
                                                               Paul Manson, “Global Unrest: how the revolution went viral”

El concepto relevante es la red, y como las redes sociales se articulan de modo que los individuos eligen libremente sus enlaces para configurar su propia comunidad, una organización eficaz:

“Me quedé de piedra cuando, sentado entre el público formado por ejecutivos de la comunicación en el encuentro anual del World Economic Forum Internaitonal Media Council, en Davos, el responsable de una de las más poderosas empresas de comunicación le rogó al joven Mark Zukerberg, fundador de Facebook, que el dijera cuál era su secreto. Por favor, le suplicó el editor, ¿cómo puede una publicación empezar una comunidad como la vuestra? Deberíamos tener una
comunidad, ¿no es cierto? Dinos cómo.

Después de que el titánico editor, casi rogándole, le pidiera consejo sobre cómo construir su propia comunidad, la respuesta de Zuckerberg fue: «No podéis»

Silencio, mirada dura.

Seguidamente ofreció más explicaciones. Les dijo a aquellos magnates de medios allí reunidos que se estaban haciendo la pregunta equivocada. Tú no puedes empezar comunidades, dijo Zuckerberg. Las comunidades ya existen. Ya están haciendo lo que desean en la red. La pregunta que deberías hacerte es cómo puedes ayudarles para hacer eso mejor.

Su receta fue: proporciónales una organización eficaz”

Jeff Jarvis. “Y Google, ¿Cómo lo haría?”

Cuando la red cuestiona la jerarquía 

Las redes sociales están cambiando el modo en que pensamos y nos relacionamos.
Nicholas Negroponte, presidente emérito del Instituto de Tecnología de Massachusetts, lo resumía de este modo en una entrevista publicada en El País esta semana:

“Las redes sociales se están convirtiendo en el ADN de la sociedad”

Es tan sólo cuestión de tiempo que este cambio se traslade de lo virtual a lo real, y acabe modificando también el modo en el que nos organizamos: dando un mayor protagonismo al individuo, y a sus decisiones individuales. Quien será libre para unirse a una red y decidir sus enlaces, frente a las ya “antiguas organizaciones” basadas en las relaciones de jerarquía que el individuo debe acatar por haber nacido en un determinado Estado.

“Donde las doctrinas vigentes predicaban el control del gobierno o de los poderes financieros, yo ensalzaba la descentralización, el riesgo, la experimentación, así como la necesidad de crear comunidades a partir de ideas e intereses compartidos libremente”.

                                                                                                        Peter Drucker, “Mi vida y mi tiempo”
Peter Drucker abogaba ya por la “necesidad de crear comunidades” mucho antes de que Internet fuese una realidad. Hoy la tecnología de la Red 2.0 permite que esta organización libre sea una realidad al alcance de todo el mundo.

Y cuando el individuo puede elegir se convierte en un ser único e irrepetible: la diversidad
transforma al individuo en persona. El siglo XXI es el siglo de la persona.

Estamos viviendo un cambio de modelo tecnológico cuyas consecuencias están saltando de la esfera digital a la social. La organización distribuida de la red lucha por trasladarse a la organización social, en la que la cultura de lo grande y colectivo, el Estado, puede que no acabe siendo desbancada por las voces individuales, la comunidad, pero estas voces ahora sí que pueden ser oídas, y sí se pueden dotar de una organización eficaz gracias a las redes sociales.

“Los ideales colectivistas que pretenden imponer un modo de gestión universal y centralizado – qué otra cosa es el comunismo si no – han mostrado ser una impostura incapaz de proporcionar ni siquiera los rudimentos de un gobierno eficaz que garantice el funcionamiento de la economía y la sociedad”.
                                                                                                           Peter Drucker, “Mi vida y mi tiempo”
Los procesos de cambio y transformación nunca son sencillos
Estamos asistiendo a una confrontación entre los viejos sistemas centralizados y los nuevos sistemas distribuidos que potencian el poder de decisión del individuo.

El ser humano ha resuelto, hasta ahora, las grandes transformaciones sociales de la historia mediante procesos traumáticos: enfrentando violentamente el orden pre-establecido con el orden emergente. Son las hasta ahora inevitables tensiones sociales que acompañan a toda revolución tecnológica en la que el orden pre-establecido pasa a cuestionarse.

Paul Manson compara en su artículo esta época con el paralelo histórico de 1914. Esperemos que hayamos aprendido la lección histórica de aquella época y encontremos cauces más civilizados para transformar la sociedad.

“En el período anterior a 1914, el espíritu de la época la libertad, el progreso tecnológico y la globalización se alinearon. Ahora están alineados de nuevo.”

                                                                      Paul Manson, “Global Unrest: how the revolution went viral”

Puede que no nos guste el cambio, puede que incluso temamos el cambio, pero no podemos ignorar que esa confrontación se está gestando. El debate está en la red: una revolución tecnológica que se traslada de la red digital a la red urbana.
                                                                                          

                                                                                                         Javier Rodríguez Rodríguez
La conversación continúa en Twitter: @JavierRguez1982

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